PERIÓDICO UNO SEIS

Periodismo libre 2.0

HASTA SIEMPRE, COMANDANTE

Artículo homenaje a Santiago Carrillo, protagonista de la transformación de la España democrática y “heterodoxo” comprometido hasta el final de su vida

©Por Pilar S-Infante. Poetisa

Con puños en alto, rosas rojas y blancas y una Internacional potente, aunque quebrada por la emoción, miles de ciudadanos despidieron a Santiago Carrillo los pasados 19 y 20 de septiembre.

No es necesario a estas alturas de la temporada, y además es harto difícil, resumir en un pequeño artículo la vida y la obra de don Santiago: simple y magníficamente formó parte de nuestras vidas porque ha sido un hombre fundamental en la historia de España, es decir, en la historia de los españoles del último siglo, de lo que va del presente y, si fuéramos coherentes, de lo que está por venir.

Personaje controvertido, fue denostado hasta la saciedad por la extrema derecha, que aprovechando su elección como Secretario General del PCE en 1960, lanzó a la calle la nefasta leyenda de Paracuellos del Jarama, desmentida más tarde por historiadores tan prestigiosos como Paul Preston o Ian Gibson, después de serias investigaciones.

Fue controvertido también entre sus propias filas: la publicación en 1977 de “Eurocomunismo y Estado” levantó ampollas  en gran parte de la militancia y de los pequeños partidos a la izquierda del PCE, enseguida desaparecidos: OPI (Oposición del Partido a la Izquierda), PT (Partido del Trabajo), etc, que no entendieron el movimiento eurocomunista con Berlinguer, Marchais y el propio Carrillo a la cabeza. El mundo había cambiado desde la II Guerra Mundial y las nuevas circunstancias exigían modernización y un desligamiento, una independencia, de la URSS y del estalinismo. España estaba inmersa en el proceso transformador de una transición muy complicada de la dictadura a la democracia, en la que la Izquierda temía ser relegada para siempre y la Derecha se negaba a perder sus privilegios. Tiempo de huelgas, algaradas, persecuciones de la Brigada Político Social en los domicilios ciudadanos, asesinatos de los Guerrilleros de Cristo Rey a las puertas de los cines, en los cafés históricos, en las plazas, la matanza de los abogados de Atocha… Una España en sufrimiento que necesitaba salir adelante y convivir en paz.

Santiago entendió y analizó todos estos cambios y no se rindió: «He tomado parte siempre, con una opción definida», declaró al respecto, y abogó por la unificación de las fuerzas del trabajo y de la cultura: nunca fue una mente estancada en el pasado, sino un comunista heterodoxo al que, de haber vivido Marcelino Menéndez Pelayo, no habría dudado en incluir en su “Historia de los Heterodoxos Españoles”. Siempre estuvo dispuesto a evolucionar en todo momento, porque, según él mismo declaró en el acto de su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid, el sueño de toda su vida fue «hacer una España y un mundo más justo, más pacífico y más libre». En aquel acto, el profesor Cayetano López destacó el impulso dado por Carrillo a la reconciliación nacional «como fórmula para erradicar el odio y el rencor». Una necesidad de supervivencia común que el PCE había planteado ya en 1956, a punto de cumplirse los 20 años del inicio de la Guerra Incivil. 

Se fue esperanzado de la sociedad
En el acto de despedida que tuvo lugar en el salón Marcelino Camacho de CC.OO. de Madrid, su hijo mayor, Santiago Carrillo Menéndez, pronunció en su nombre unas palabras estremecedoras: «no hay que tirar la toalla jamás, no rendirse jamás».

Santiago nos ha dejado muy preocupados por el momento histórico actual, tanto que en la última entrevista concedida a un medio de comunicación, previó un posible estallido social ante esta situación, que calificó de insostenible, y esperanzado con los movimientos ciudadanos, especialmente con el 15-M.

En los tiempos que corren, cuando las diferencias sociales se acrecientan en Europa (en Asia, Sudamérica y África ya llevan largos siglos excesivamente acrecentadas) y vivimos un grave momento histórico de empobrecimiento y desaparición de las clases medias, debe alzarse más alta, más clara, más contundente, la Internacional de los Pueblos.

Mientras camino por el Paseo del Prado acompañando al amigo que me aportó luz, me llegan a la memoria y al corazón versos de otro gran amigo, Federico: «Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace…».

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Esta entrada fue publicada en 04/10/2012 por en OPINIÓN y etiquetada con , .
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